Mantenimiento de una caldera

El mantenimiento y control de una caldera tiene una actividad de suma importancia para aquellos que los utilizan. De acuerdo con las normas vigentes, la persona a cargo del mantenimiento de la caldera es el inquilino (no necesariamente el propietario) del edificio donde está instalada la caldera y como tal tiene la obligación de realizar el mantenimiento periódico y el control de los humos de la caldera. El mantenimiento de la caldera es la limpieza del quemador, control de intercambiador de calor, la seguridad y el control, para verificar que los gases de escape se realizan correctamente y de manera eficiente y que la ventilación en la habitación donde está instalada la caldera es correcto. El control de los humos de la caldera , en cambio, consiste en el examen de los humos de la caldera, en el análisis de la combustión para verificar el rendimiento, la concentración de monóxido de carbono (CO) y el índice de humo.

Mantenimiento de una caldera

Mantenimiento de una caldera
El control periódico de la caldera ofrece una doble ventaja al dueño: por un lado la oportunidad de tener bajo control la eficiencia y funcionamiento , y el otro el evitar la contaminación del aire. Gracias a las calderas de condensación clase A se asegura un ahorro enorme y bajas emisiones de co2 a la atmósfera.
Gracias a los controles efectuados periódicamente por técnicos especializados que es posible mantener el buen rendimiento de la caldera, logrando así un ahorro en el consumo y en consecuencia, un proyecto de ley más ligero.
También comprueba verificar el correcto funcionamiento de la caldera, evitando así posibles accidentes domésticos. En las calderas en los diversos vapores externos que también contienen dióxido de carbono, para controlar estas emisiones se puede quemar menos combustible con un buen mantenimiento de una caldera revisada por un servicio oficial y se ayuda a afectar en menor medida de la contaminación del aire.
Dejamos un enlace de interés: Normativa Europea ErP 2015.